lunes, septiembre 28

CIrcuitos intercalados: logica aireada

Es hoy, no es una opcion el deseo. Claros los días y oscuras las noches. Repetía, sin cesar el comerciante.

El sol? Brillaba como nunca y en las esquinas de la encrucijada, el viento soplaba sin paciencia. Los vestidos, distraídos por el bullicio y la energia social se levantaban para desconcertar la lógica matemática. Un transeúnte que esquivando baldosas de anciana edad se reía. Y el mercado de almas reluciendo carteles por doquier. Esos que se ciernen en pos de quien pretende algo mas. Fantástica y esquizofrenica aventura lùdica.

Gabriela brillaba. Sus pasos eran fuertes. Seguro iba mas allá de donde van todos. Un lugar que pocos han conquistado y que nadie puede llenar. Era su melodía, sus acordes, y su perfume. Como si su piel fuera mas que química perfecta. Y el viento de la esquina soplando sin piedad. Y ella, y todas las cosas que interrumpían ese sueño.

Pedro se levanta. Pedro ya no es un humano. Pedro es dios.

Sus ojos titilan sin cesar ya no hay opcion. El comerciante repitiendo a gritos. El espacio reluciente. El viento que perfuma de polen el aire. Los autos que no paran ni un segundo, el bullicio atontando nervios. Un cigarrillo mal armado. Una palabra, una sola palabra y dos humanos mas cayendo en su épica conjunción lingüística.

Es como si todo fuera para el. Como si cada pedazo de vida, tiempo. Todo eso estuviese ahí por ese único momento. Un destino cruel que se hace invisible. Una forma única de atravesar las palabras.

Esa subjetividad, rellenando cada espacio vacío como metáfora de un renacimiento.
Uno puede perder todo, quedar a la deriva de la mente. Soslayarse y admirarse de haber sido soslayado. Caer entre el tumulto, dejarse llevar por la carne nerviosa y dura de un cuerpo necesitado. Uno puede escribir cada paso de su agonía, sangre, muerte y poder. Uno como aquel que vaga sin llegar a vagar. Cual quier día caerán esos lentes reposando en mi mesa y se que van a explotar de ira.

Algún momento el ordenador de ideas, gustos y placeres me va a responder mas de lo deseado.
Con ese sol dando todo por vivir. Con esas pausas llenas de humo y estupor. La inmanencia de ser muerte y negarse la vida. Nos empieza a molestar, buscamos eso nunca falla. Pero mis lentes están nerviosos. El cigarro y el bisturí queriendo cortar los lasos de una existencia única. Soy un dios pues a mi imagen me he creado. Somos dioses pues nos odiamos y necesitamos.

Toma su brazo. se detiene. La mira y le dice hola. Se asusta y dice hola. Sonriente.Hola.

Esa noche las estrellas viajaron un poco mas rápido que la luz. Eso lo se por que yo las vi invisibles flotando en el vacío inexplicable que hay entorno a nuestro universo.

El amor es una catástrofe de la humanidad, pues después de eso no hay nada mas. Solo rocas para jugar. Solo la tierra para hacer un hogar, donde Eros habita. Es el pliegue de una tela o el rocío de colores o tan solo la lengua o tan solo algo tan solo en si mismo.

Leutemia y el rigor del placer, esos dientes de caramelo o sus ojos llenos de si. Naturales como el sol que brillaba sin parpadear. Un acorde de guitarra sonando claramente. Un gitano gustando de su llanto histórico. O un tango surgiendo del suburbio. Es imaginar el propio sueño de vida. Pobre de quienes necesitan su verdad. Pues siempre le serán esclavos. El reto del postmoderno es siempre una verdad. Y la verdad es que no hay una verdad.

El belicismo entre la pasión y la censura. Es un recuerdo que no cesa de brillar. Un sol, el universalismo. El presente futuro o el presente pasado. Un medio o una forma.
Pedro, Leutemia, Gabriela y el vagar por un caos irreal. Solo abrir los ojos para ver la muerte removiendo spins por el vacío.

La política es amor. El dios es deseo y el amor es real!

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