Quien vio la muerte, teme su llegada quien no la vio teme por ella.
Otra vez en este balcón. Me llama con fantásticos placeres y me quedo esperando el sol.
Armo impaciente el tubo cancerígeno algo de que preocuparme? Oigo la voz de mi alterego aproximarse y lo espero llegar. Comienza por insinuarme la locura y ofrece tales comprobaciones de eso que no puedo mas que entumecer mi garganta y callar pero mi voz va un poco mas lejos y me escucho hablando al vacio. Pito largo el cigarro y respiro profundo hasta el mareo, me pierdo y me vuelvo a encontrar tantas veces que pierdo la noción del tiempo.
El rugido de la noche en vela. Oportuna situación de escape. Un anciano balbucea mil colores en el escaparte de sus ojos. La plaza de los malandrirentos aprendices de hedonismo, calla el peligro y sus tramposas aventuras. Mas solo se repite el sillón de un padre loco de bencinas, un gloton rojo, azul a martillos.
Ah la calle esa hendidura de gris dureza. Si uno flotara igual que las hojas cuando muere. Terminaría en el escenario de los movimientos interminables de una ciudad, observando las cosas desde el medio, desde el palco, desde el gris. Y claro que la revolución las toma y también el carnaval, pero, sin utilizarse como es debido por el sueño del humano, se deprimen y lloran mugre y sangre. Al final las utopías terminan en decepcionadas oficinas que bajo el reloj deslizan sus tintas. El suspirado encuentro con hazañas de un frustrado y los murmullos convenientes, en cada ocasión de trapadores deseos de mal.
Claro en frente de este balcón tan acudido de fantasmas charlatanes, algunas arañas esperan pacientes en sus escondites a los chupasangre atraídos por sus perfumes. Un humo de frías respiraciónes, veloces como solicitadas. Es que no muy lejos esta la estación de los perdidos. Claro, son de esos lugares donde mueren los toreros que embestidos de realidad se acuestan en brebajes de vomitivos sueños. Y quien pase por ahí a lo largo del día siente ese aroma a decadencia estoica. Si, olor a mierda y amonio en descompocision, pero el balcón me habla y solo trasmito lo conversado. Es mas ahora mismo el cigarrillo me dice que debería ser mas como mis amigos y tener esa fuerza de jugar con la vida a la fortuna. Y claro el altereeeeeego, ese rubio de bello semblante que se sienta en la cornisa riee ante semejante consego. El parece más de eso que prenden una fogata y se sacan la remera.
Un segundo de admiración atonal, y el frío se me escapada del pie a la cabeza, subiendo como quien pasa por un laberinto de nervios bien ubicados para llegar rápido, pero siempre avisando a la mayoría de lo que pasa. Un intruso químico nos ah interrumpido la conversacion. La luz se enciende y las palabras se mutean escondidas de la penitencia. El cigarro se estremece en la muerte y se suicida junto con el altereeeeeego. La bella figura de un puñado de ideas músicales se dibuja en mis párpados cerrados de tanto en tanto. Y se fugan bagas ideas de éxito, poder, mujeres, fama y un funeral enorme televisado.
Y ahí de la nada la admiración se sienta a mi lado me abraza con confianza. Le pregunto si esta vez se queda conmigo y me responde que solo me quiere escuchar. Empuño la guitarra, y esta, como una dama celosa requiere que la afine. La admiración observa pero se va parando y mirando otros lados, el árbol de enfrente, la calle, el auto que frena en el semáforo. Listo! Esta canción es tuya titubeo en su rápida mirada astuta de mujer sorprendida y halagada. Babe you'r special for my. When i see you i can see! Stop!! No tengo ganas de cantar.
Le digo que me siento charlatán que quiero ser su invitado en la mesa de sus preguntas, pero antes quería preguntarle. Hasta cuando te quedas? Desaparece.
El color opaco de la noche, fervientes ganas de no ser lo que es. Ya mis oídos no navegan y se abren a ese olor que tiene el viento cuando. Es tan diáfano que se vuelve opaco. La sensación de completa felicidad y la tristeza abriendo paso al grito de. Volvimos a la realidad, volvimos! que mas duele?
Es ese vacío que se provoca cuando me levante de la cama mañana. Este vacío de ir del balcón a la habitación a flote de imaginaciones que se disipan poco a poco en la gran imagen del lunes a la mañana y los edificios tirando papeles por las ventanas.
Otra vez en este balcón. Me llama con fantásticos placeres y me quedo esperando el sol.
Armo impaciente el tubo cancerígeno algo de que preocuparme? Oigo la voz de mi alterego aproximarse y lo espero llegar. Comienza por insinuarme la locura y ofrece tales comprobaciones de eso que no puedo mas que entumecer mi garganta y callar pero mi voz va un poco mas lejos y me escucho hablando al vacio. Pito largo el cigarro y respiro profundo hasta el mareo, me pierdo y me vuelvo a encontrar tantas veces que pierdo la noción del tiempo.
El rugido de la noche en vela. Oportuna situación de escape. Un anciano balbucea mil colores en el escaparte de sus ojos. La plaza de los malandrirentos aprendices de hedonismo, calla el peligro y sus tramposas aventuras. Mas solo se repite el sillón de un padre loco de bencinas, un gloton rojo, azul a martillos.
Ah la calle esa hendidura de gris dureza. Si uno flotara igual que las hojas cuando muere. Terminaría en el escenario de los movimientos interminables de una ciudad, observando las cosas desde el medio, desde el palco, desde el gris. Y claro que la revolución las toma y también el carnaval, pero, sin utilizarse como es debido por el sueño del humano, se deprimen y lloran mugre y sangre. Al final las utopías terminan en decepcionadas oficinas que bajo el reloj deslizan sus tintas. El suspirado encuentro con hazañas de un frustrado y los murmullos convenientes, en cada ocasión de trapadores deseos de mal.
Claro en frente de este balcón tan acudido de fantasmas charlatanes, algunas arañas esperan pacientes en sus escondites a los chupasangre atraídos por sus perfumes. Un humo de frías respiraciónes, veloces como solicitadas. Es que no muy lejos esta la estación de los perdidos. Claro, son de esos lugares donde mueren los toreros que embestidos de realidad se acuestan en brebajes de vomitivos sueños. Y quien pase por ahí a lo largo del día siente ese aroma a decadencia estoica. Si, olor a mierda y amonio en descompocision, pero el balcón me habla y solo trasmito lo conversado. Es mas ahora mismo el cigarrillo me dice que debería ser mas como mis amigos y tener esa fuerza de jugar con la vida a la fortuna. Y claro el altereeeeeego, ese rubio de bello semblante que se sienta en la cornisa riee ante semejante consego. El parece más de eso que prenden una fogata y se sacan la remera.
Un segundo de admiración atonal, y el frío se me escapada del pie a la cabeza, subiendo como quien pasa por un laberinto de nervios bien ubicados para llegar rápido, pero siempre avisando a la mayoría de lo que pasa. Un intruso químico nos ah interrumpido la conversacion. La luz se enciende y las palabras se mutean escondidas de la penitencia. El cigarro se estremece en la muerte y se suicida junto con el altereeeeeego. La bella figura de un puñado de ideas músicales se dibuja en mis párpados cerrados de tanto en tanto. Y se fugan bagas ideas de éxito, poder, mujeres, fama y un funeral enorme televisado.
Y ahí de la nada la admiración se sienta a mi lado me abraza con confianza. Le pregunto si esta vez se queda conmigo y me responde que solo me quiere escuchar. Empuño la guitarra, y esta, como una dama celosa requiere que la afine. La admiración observa pero se va parando y mirando otros lados, el árbol de enfrente, la calle, el auto que frena en el semáforo. Listo! Esta canción es tuya titubeo en su rápida mirada astuta de mujer sorprendida y halagada. Babe you'r special for my. When i see you i can see! Stop!! No tengo ganas de cantar.
Le digo que me siento charlatán que quiero ser su invitado en la mesa de sus preguntas, pero antes quería preguntarle. Hasta cuando te quedas? Desaparece.
El color opaco de la noche, fervientes ganas de no ser lo que es. Ya mis oídos no navegan y se abren a ese olor que tiene el viento cuando. Es tan diáfano que se vuelve opaco. La sensación de completa felicidad y la tristeza abriendo paso al grito de. Volvimos a la realidad, volvimos! que mas duele?
Es ese vacío que se provoca cuando me levante de la cama mañana. Este vacío de ir del balcón a la habitación a flote de imaginaciones que se disipan poco a poco en la gran imagen del lunes a la mañana y los edificios tirando papeles por las ventanas.




