miércoles, febrero 24

De una verdad perversa, "emergente". Vagos pensamientos de la jornada.

En el vacio de una mañana mas, justo cuando el sol empezaba a sentirse. Cual ausencia de ralidad, o existencia inmersa en lo vanal, los ojos del mal se inmiscuyeron en un instante de absoluto presente. 

Una cocina, separada de los comensales por un pequeño muro de poca altura. Una ventana, sin vidrios, rectangulo extenso que permite ver los humos del sabor. Al costado del muro, las silla de caoba pegadas a sus mesas marrones. Una, despues otra. Mesas, que en binomios se extendian hacia la derecha, de. La izquierda, de.

El cuchillo cortando, golpeando la tabla blanca. Un sordido ruido de domingo habitual. A la derecha de la derecha de las mesas, seis. Bueno un doce de grupo familiar, la doble potencia del discurso filial; se hiban acercando. No, no eran sujetos, no claro que no eran entes, eran piernas ruidosas dando pasos por la sala de la derecha de las mesas. Se doblaron, se amontoaron en pliegues apoyadas sobre sillas, a la derecha de las mesas.

- El silencio, es gratitud. Nos permite un cierto balanceo entre imaginaciones y realidad. Literarias conjeturas de eso, que esta pasando. El silencio, de un domingo habitual, amarillo, espeso y cansador. Silenciosas maneras de.

0- Un chirrido, si eso fue. Un chirrido de madera quemando su epecie, a la derecha de las mesas. Los ojos del mal! Redondos, pero ocultos, sin pupilas oscuras, sernidos y sumidos, acechando en el silencio. Esos ojos, silenciosos deseosos de algo que impactaba, es que era cuestion de verlos. Eran hipnoticos, sus intrigantes componentes, su perseverancia. Un chirrido fue el causante de todo, Fue ahi que la vi, fue por eso que la vi. Ella estaba al lado de su marido, y en frente de su hijo. Me miraba sin cesar! En la mesa, habia un silencio sepulcral, como si ya supieran el sistema, el mismo silencio de alguien que realiza un trabajo de forma, habitual. Su rostro se encontraba detras del de su marido, quien jugaba con las paredes, a la izquierda de las mesas, a las espaldas del hijo. Ese, era el ejecutor, el que esta aprendiendo, estudiando cada detalle sensitivo, perdido en alguna otra forma de estar "feliz". Esbozaba una sonrriza macabra. El brillo, del sol que entraba por la ventana, ponia cierto limite al hipnotico momento encrucijante. Yo segui, me puse a laburar, pero no podia dejar de ver. No dejaba de mirarme!

 N- El silencio se transforma en fantasia, la cordura se esparce y se diluye cual particula en la inmensidad del tiempo. La luz, el sonido, el olor, todos los sentidos reconocen ese fenomeno al cual deben aferrarse, y asi morir. El miedo de algo tan real como la muerte, condiciona la llanura del entendimiento.

0- Che, ce femme là. Elle me regarde tout les temps.

1- Oui, a moi aussi!

0- Ils n'ont pas de tout parlent, entre eux. Ca fait, déjà vingt minutes qu'ils sont là. C'est mechonne mec. Putain! elle n'arrete pas.

1-  Haha, grave.

N- Cuando el silencio se asume condicionado, - un aparte de - los fantasmas empiezan a volar entre las palabras. Las toman, secuestran, en su adictivo juego. Claro ellos estan siempre adentro, por ahi siempe generando sensasiones. Cuando el silencio se transforma en complicidad, los colores empiezan a hablar.

0- Me sigue mirando. Me esta entrando la paranoia, me mira de esa forma tan. Claro, es tan obvia la respuesta.

Siete métros que separaban la cocina de los comensales - a la derecha de las mesas, se convirtieron en decimetros, centimetros, milimetros de luz. Esta vez el sol estaba mas amarillo que lo habitual de su propio domingo. El cuchillo, frenado por el frenesi gastronomico habitual, reposaba comodamente sobre la plancha blanca. Las mesas a la derecha, de las mesas de la izquierda - a cuyas derechas se ubicaba el brillo; fueron absorvidas por la distancia misma, que se iba modificado subitamente. El exterior, externo a la transparencia del vidrio incrustado en la ventana, al fondo de las mesas de la izquierda - cuya derecha sigue existiendo. Mas adelante de lo externo, un rostro, otro aun mas grande delante del rostro de delante. Al borde del cuadro exterior, la sombra y el engendro oscuro, Pluton y su desierto.

0- Yo me di cuenta de lo que buscaban. Los vi, y me vieron. Los tres, en un mismo instante. Fueron decadas de buscar esas miradas y siglos de sufrimiento. El miedo me pudo, era la idea mas clara de todas. El brillo, la forma, el sentimiento, la aprovacion del lenguaje y sobre todo, lo que ahora sabia.

- Cuando el ruido se apodera del silencio, la realidad se vuelve discurso. Las palabras tornean el flujo amorfo y lo hacen metafora de. El silencio es nada, o ausencia de. Cuando el oido se convina con los demas sentidos, o cuando el cuerpo choca con lo obvio, lo diafano se muestra.

0- Estos estan re locos, son unos asesinos perversos. Como esas familias que disfrutan, todos del mismo hobie maligno. Claro, ella es la que elige. Es a ella a quien se entregan las labores de investigacion. Siente! Siente, y analiza a su presa, busca la forma de intimidarle.

El rostro de detras era femenino, estaba rodeado, redondeado. Los ojos escondidos, pero no menos intimidantes, dispuestos a morder sin piedad la carne fresca. Rebosando de placer e ira.

0- El hijo. Jaja, maniaco. Asesino, de sangre fria. Meticuloso aprendiz de mago. Es el, el que lleva a cabo el proceso de mas desmesurada maldad. El que prepara el procedimiento, tecnico fiel de la empresa. Es, seguro que lo es, la morbida pasion por el metier. Y el padre, la cabeza juguetona. Esa facilidad de ser, la seguridad detras de sus oscuras lentes negras. Es el cazador, el cirugano del mal. La nula presencia de toda racionalidad, etica, moral. Una historia de terror viviente. Mira como esta apoyado en sus rodillas. Ha girado el cuerpo y sonrie mientras observa. Agacha la cabeza y demuestra que no tiene miedo de observar a sus presas. Ya lo sabe todo! Sabe, que vivo solo, que no se peliar, que salgo tarde y voy solo. Lo sabe! Esta dispuesto a lo que sea.

Cuando el silencio logra al fin convinarse con las palabras. La imaginacion se hace real, y lo real imaginario.