Jugando con los sueños, despertó una idea terrible, la desesperación abrio los ojos de esa joven criatura ahora atormentada. Rápidamente se destapó aquellas esperanzas de calor que se disiparon con el impacto fúnebre del frio ambiente.
En la calle de enfrente, bajando cinco pisos de errumbe calcario y humedad podrida en olor a musgo; cruzando la vereda angosta y la calle plagada de colillas, orilladas junto al cordon; se encuentra Don Lorenzo y Dona Mirta embrabecidos en una discusión alejada de planteamientos políticos o filosos que generarían alguna rina eterna entre sus posibles creencias.
- Es mejor tomar el metro A con dirección a Charpenes, desender en Foch y subir nuevamente al bus C4 con dirección a la Cite international - afirmaba Mirta, admiradora de la velocidad y la eficcacia, una de esas personas que detestan perder tiempo en vanalidades e ir directo a lo planeado. Por su parte Don Lorenzo insistia abrumado que hacer semejante travesía sería una perdida total de tiempo y de belleza, debido a que el Bus C4 demora una barbaridad.
- Es mejor tomar el Bus C3 con dirección a la Gare La Part-Dieu y de ahi tomar el bus C1 que no solo tiene un trayecto adorable pasando por la vieja Gare convertida en restaurante pituco, sino que su frecuencia es mas copiosa - Lorenzo insitia en que si uno ha de viajar debe hacerlo con estilo y comodida. Cosa que el Bus C3 brindaba pues no solo se podia admirar el rio Rhone cuando se pasaba por el puente Lafayette para crusar al tercer arrondissement sino que ademas era rápido y sus cómodos asientos de plaza y media permitian un viaje resguardado en el calor, y alejado de los olores nauseabundos de una estación de metro abultada de ebrios.
Entre tanto, un saludo veloz de Miguel que en la odisea de pasear a su pequeno perrata corria como bolido detras de la pequeña bestia peluda absorbida por la variedad de olores de las calles mugrientas. Une Voiture, cortaba en dos la ciudad y el bullicio mañanero se hace carne. La obra de la esquina, el canto de entre baño del vecino, los ruidosos pasos del superior, una amoladora cortando ferozmente el hierro de alguna reja oxidada, el bus de las nueve, las bocinas y el murmullo de los turistas enervados por las compras matinales. A la derecha el rechinaje de su vieja cama, una queja eterna que aparecía con cada pequeno movimiento, a la izquierda el tormento.
El tormento? A estas alturas habéis olvidado de que hiba esto del "Tormento". Alguien, de quien nombre alguno no se ha mencionado, esta pasando un momento epico, atormentado por algo. Ahora, creo yo que es conveniente denominarle de alguna forma, un tanto formal. Con un nombre quizás? Yo por mi parte disfruto del hecho de evadir la responsabilidad de ridiculizar a la misma y lo os dejo en sus manos. Cabe decir que no es tarea fácil, pues podemos nombrarla Juan o Maria pero carece de personalidad y por otro lado nombrarla, a esta persona, Eustaquio o Constantine es una irrealidad, por eso serán ustedes los que deban de nombrar a esta persona sufriente y desconsolada. Les ruego que para su bienestar no hagan que su nombre rime con obsenidades como podria llegar a ser pamela o benito y sus ya conocidas rimas burlescas. En lo que respecta al sexo pues, se los dejo a su imaginación ya que el homo-sexual (concepto a trabajar, pero no aquí) en la actualidad a desvariado de forma extrana el papel de cada ser en tanto hombre o mujer. Bueno basta de excentricidades y filantrópicas vanalidades y continuemos.
El tormento y el sonido; en un mélange perfecto, el hambre famelico de una noche carnalizada con el alcohol barato y las papa fritas frías de la madrugada, generaban un despertar un tanto más impaciente que lo común y corriente, una sensación de angustia y mareo - que convertirían cualquier paraíso en un absurdo infierno.
Con un rápido movimiento de sus extremidades, controla rigurosamente sus capacidades motoras. Levanta levemente su cabeza, que parece tener un junque en el gollete. Derrotada por la gravedad misma (en todos sus aspectos literales que se puedan aplicar) cede sobre una almohada ya no tan suave, y mas bien punzante. Un grito en el cielo
- oh, la miseria del día despues! Es insoportable! - grito que releva un llanto infantil - No puedo mover ni un dedo la puta madre, tengo una resaca insufrible.
Cierra los ojos. El tormento desconocido, plagado de luces parpadeantes, flashes de variados colores y sonidos entrecortados de conversaciones sin sentido; y hasta alguna imagen fugaz desbordada de impaciencia incontenida, se anuncia como unico testigo del descontrol. Una mirada avispada sobrepasa por la mesa, la silla, las paredes, la cocina, centrada a los pies de la cama, como buscando alguna pista algun resto arquitectónico escondido por ahi. Algo que revele un poco del acontecido recuerdo borroso de un tiempo, que supo ser culpable de la fatiga. La inmovilidad se convierte en un obstáculo infinito, el esfuerzo heroico de retomar algun equilibrio vertical se abandona al vano vacio del fracaso y la frustración.
- Ojala hubiese algo aue me ayude a recordar, carajo! Que mierda me paso che, esto no es normal! no me puedo mover, ni si quiera puedo pensar. estoy en un estado de mareo absurdo - repetia como maniaco atado a su propia campera de fuerza - En un arrebato una acidez mortífera aciende desde el esófago con gran velocidad, quemando, como la lava, todo a su paso. Y como por quien no espera, una sustancia de estado gelatinoso emerge de su boca en un grotesco estallido salpicativo. El amargo savor a error y la agria consistencia de la bilis estimula un repentino levantarse, aferrado a los objetos que solemos denominar paredes y a las rastras desequilibradas cual terremoto surreal se aferra en busca de piedad, abrazando por los bordes inferiores al hoyo de múltiples usos del inodoro.
En la calle de enfrente, bajando cinco pisos de errumbe calcario y humedad podrida en olor a musgo; cruzando la vereda angosta y la calle plagada de colillas, orilladas junto al cordon; se encuentra Don Lorenzo y Dona Mirta embrabecidos en una discusión alejada de planteamientos políticos o filosos que generarían alguna rina eterna entre sus posibles creencias.
- Es mejor tomar el metro A con dirección a Charpenes, desender en Foch y subir nuevamente al bus C4 con dirección a la Cite international - afirmaba Mirta, admiradora de la velocidad y la eficcacia, una de esas personas que detestan perder tiempo en vanalidades e ir directo a lo planeado. Por su parte Don Lorenzo insistia abrumado que hacer semejante travesía sería una perdida total de tiempo y de belleza, debido a que el Bus C4 demora una barbaridad.
- Es mejor tomar el Bus C3 con dirección a la Gare La Part-Dieu y de ahi tomar el bus C1 que no solo tiene un trayecto adorable pasando por la vieja Gare convertida en restaurante pituco, sino que su frecuencia es mas copiosa - Lorenzo insitia en que si uno ha de viajar debe hacerlo con estilo y comodida. Cosa que el Bus C3 brindaba pues no solo se podia admirar el rio Rhone cuando se pasaba por el puente Lafayette para crusar al tercer arrondissement sino que ademas era rápido y sus cómodos asientos de plaza y media permitian un viaje resguardado en el calor, y alejado de los olores nauseabundos de una estación de metro abultada de ebrios.
Entre tanto, un saludo veloz de Miguel que en la odisea de pasear a su pequeno perrata corria como bolido detras de la pequeña bestia peluda absorbida por la variedad de olores de las calles mugrientas. Une Voiture, cortaba en dos la ciudad y el bullicio mañanero se hace carne. La obra de la esquina, el canto de entre baño del vecino, los ruidosos pasos del superior, una amoladora cortando ferozmente el hierro de alguna reja oxidada, el bus de las nueve, las bocinas y el murmullo de los turistas enervados por las compras matinales. A la derecha el rechinaje de su vieja cama, una queja eterna que aparecía con cada pequeno movimiento, a la izquierda el tormento.
El tormento? A estas alturas habéis olvidado de que hiba esto del "Tormento". Alguien, de quien nombre alguno no se ha mencionado, esta pasando un momento epico, atormentado por algo. Ahora, creo yo que es conveniente denominarle de alguna forma, un tanto formal. Con un nombre quizás? Yo por mi parte disfruto del hecho de evadir la responsabilidad de ridiculizar a la misma y lo os dejo en sus manos. Cabe decir que no es tarea fácil, pues podemos nombrarla Juan o Maria pero carece de personalidad y por otro lado nombrarla, a esta persona, Eustaquio o Constantine es una irrealidad, por eso serán ustedes los que deban de nombrar a esta persona sufriente y desconsolada. Les ruego que para su bienestar no hagan que su nombre rime con obsenidades como podria llegar a ser pamela o benito y sus ya conocidas rimas burlescas. En lo que respecta al sexo pues, se los dejo a su imaginación ya que el homo-sexual (concepto a trabajar, pero no aquí) en la actualidad a desvariado de forma extrana el papel de cada ser en tanto hombre o mujer. Bueno basta de excentricidades y filantrópicas vanalidades y continuemos.
El tormento y el sonido; en un mélange perfecto, el hambre famelico de una noche carnalizada con el alcohol barato y las papa fritas frías de la madrugada, generaban un despertar un tanto más impaciente que lo común y corriente, una sensación de angustia y mareo - que convertirían cualquier paraíso en un absurdo infierno.
Con un rápido movimiento de sus extremidades, controla rigurosamente sus capacidades motoras. Levanta levemente su cabeza, que parece tener un junque en el gollete. Derrotada por la gravedad misma (en todos sus aspectos literales que se puedan aplicar) cede sobre una almohada ya no tan suave, y mas bien punzante. Un grito en el cielo
- oh, la miseria del día despues! Es insoportable! - grito que releva un llanto infantil - No puedo mover ni un dedo la puta madre, tengo una resaca insufrible.
Cierra los ojos. El tormento desconocido, plagado de luces parpadeantes, flashes de variados colores y sonidos entrecortados de conversaciones sin sentido; y hasta alguna imagen fugaz desbordada de impaciencia incontenida, se anuncia como unico testigo del descontrol. Una mirada avispada sobrepasa por la mesa, la silla, las paredes, la cocina, centrada a los pies de la cama, como buscando alguna pista algun resto arquitectónico escondido por ahi. Algo que revele un poco del acontecido recuerdo borroso de un tiempo, que supo ser culpable de la fatiga. La inmovilidad se convierte en un obstáculo infinito, el esfuerzo heroico de retomar algun equilibrio vertical se abandona al vano vacio del fracaso y la frustración.
- Ojala hubiese algo aue me ayude a recordar, carajo! Que mierda me paso che, esto no es normal! no me puedo mover, ni si quiera puedo pensar. estoy en un estado de mareo absurdo - repetia como maniaco atado a su propia campera de fuerza - En un arrebato una acidez mortífera aciende desde el esófago con gran velocidad, quemando, como la lava, todo a su paso. Y como por quien no espera, una sustancia de estado gelatinoso emerge de su boca en un grotesco estallido salpicativo. El amargo savor a error y la agria consistencia de la bilis estimula un repentino levantarse, aferrado a los objetos que solemos denominar paredes y a las rastras desequilibradas cual terremoto surreal se aferra en busca de piedad, abrazando por los bordes inferiores al hoyo de múltiples usos del inodoro.

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