Siento el deber de expresarme con la poética que da sentido a mi ser. El ojo por el cual pasa toda abstracción, todo concepto. Este deber, es debido a su propia existencia ajena aun de las mas largas carreras contra mi ser.
Si acaso proclamo como verdad lo mio, pues es por el deber mismo. Deberme a lo que soy. Y en ese lugar encontrar solo ser nada. Excede de mi todo, y no controlo ni a los demás. El trabajo distrae el susurro, lo esconde, lo deja en pausa.
Me debo a lo que debo, debo deberes indebidos, debo la vida misma y su integridad. Debo al otro tanto mas aun que a mi mismo. Deber es cavar un pozo de confianza, y llenarlo de escusas.
Es entonces mi deber una escusas y mi confianza el pozo del cual eh salido, debido siempre a lo mas mínimo. Una unidad porción mínima de existencia. Es duro deber y saber que se debe. Alguien que reniega de su espíritu, debe a su propia vida. Uno no elige ser, uno no elige estar, uno no elige caer pero aprende a caminar y a ser, estar. Pero en el deber uno no aprende solo hurta, aniquila toda posibilidad de relación. El deber es el autismo del idiota, el deber es la catapulta al infinito.
Yo eh pasado por las mismas etapas tantas veces que ya ni las reconozco. Se quedan conmigo, se van. Son fantasmas con los cuales puedo entreverarme. Mis amigos, mis ídolos mis propias creaciones de invariables secuencias.
Solo me encuentro a mi mismo al aceptar esto como norma de mi ser. Y el autismo del idiota me atormenta, un espejismo de mi carne esparcido a cada habiente de estos ojos con los que veo. Ser idiota en un mundo donde el triunfo esta ligado a la capacidad de respuesta por segundo. Un Mundo digital, famelico de reflexión, sensitivo y estrujado de análisis. Ser idiota en la velocidad caótica de nuestras vidas. Darse el lujo de estar enojado, de no aceptar nada como estimulo hasta no poder comprender, con cierta claridad. Un mundo al fin de personas inteligentes, competitivas, maduras y razonables. Organizadas en el caos del orden. El idiota, el entumecido por el rigor de la vida se asoma desde sus ojos brillando y solo ve imposibilidades. Se ve atrapado por su cordura, la negación de si mismo como igual. El idiota no es igual, el idiota es idiota, y sus acciones pragmáticas son mero azar!
El objetivo de este mensaje es el mismo de toda mi vida. Es dejar en claro que el idiota sabe, asi como saben todo de su propia existencia errática. Y sabe aun mas que es la piedra fundacional de toda fantasía lingüística que de alegría. El idiota es el sufrimiento, es la apoplejía emocional y el ego rey de su monarquía.
Yo me disculpo, pues soy un ciego, un somnoliento ser acomplejado con el vacío, con lo transparente de todo. Y me entierro pues cada gota de amor, es un sufrimiento. Yo solía creer que era un genio, que era un enviado. Y ahora veo con claridad que solo soy un poeta.
Si acaso proclamo como verdad lo mio, pues es por el deber mismo. Deberme a lo que soy. Y en ese lugar encontrar solo ser nada. Excede de mi todo, y no controlo ni a los demás. El trabajo distrae el susurro, lo esconde, lo deja en pausa.
Me debo a lo que debo, debo deberes indebidos, debo la vida misma y su integridad. Debo al otro tanto mas aun que a mi mismo. Deber es cavar un pozo de confianza, y llenarlo de escusas.
Es entonces mi deber una escusas y mi confianza el pozo del cual eh salido, debido siempre a lo mas mínimo. Una unidad porción mínima de existencia. Es duro deber y saber que se debe. Alguien que reniega de su espíritu, debe a su propia vida. Uno no elige ser, uno no elige estar, uno no elige caer pero aprende a caminar y a ser, estar. Pero en el deber uno no aprende solo hurta, aniquila toda posibilidad de relación. El deber es el autismo del idiota, el deber es la catapulta al infinito.
Yo eh pasado por las mismas etapas tantas veces que ya ni las reconozco. Se quedan conmigo, se van. Son fantasmas con los cuales puedo entreverarme. Mis amigos, mis ídolos mis propias creaciones de invariables secuencias.
Solo me encuentro a mi mismo al aceptar esto como norma de mi ser. Y el autismo del idiota me atormenta, un espejismo de mi carne esparcido a cada habiente de estos ojos con los que veo. Ser idiota en un mundo donde el triunfo esta ligado a la capacidad de respuesta por segundo. Un Mundo digital, famelico de reflexión, sensitivo y estrujado de análisis. Ser idiota en la velocidad caótica de nuestras vidas. Darse el lujo de estar enojado, de no aceptar nada como estimulo hasta no poder comprender, con cierta claridad. Un mundo al fin de personas inteligentes, competitivas, maduras y razonables. Organizadas en el caos del orden. El idiota, el entumecido por el rigor de la vida se asoma desde sus ojos brillando y solo ve imposibilidades. Se ve atrapado por su cordura, la negación de si mismo como igual. El idiota no es igual, el idiota es idiota, y sus acciones pragmáticas son mero azar!
El objetivo de este mensaje es el mismo de toda mi vida. Es dejar en claro que el idiota sabe, asi como saben todo de su propia existencia errática. Y sabe aun mas que es la piedra fundacional de toda fantasía lingüística que de alegría. El idiota es el sufrimiento, es la apoplejía emocional y el ego rey de su monarquía.
Yo me disculpo, pues soy un ciego, un somnoliento ser acomplejado con el vacío, con lo transparente de todo. Y me entierro pues cada gota de amor, es un sufrimiento. Yo solía creer que era un genio, que era un enviado. Y ahora veo con claridad que solo soy un poeta.

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