Las caras se deslizaban como el agua en un rio de plena vida. Sus cuerpos aquellos sostenes inalienables de la realidad fluian sin reparo alguno, alguno que otro mas fragil o vulnerable al tacto de su corporeidad. En el cielo un plafon de plastico digerido se alumbraba sin sol. La vida subterranea, el underground de un esquema simbolico en si mismo.
No muy lejos a tan solo cien silenciosos metros, un varon ni muy grande ni muy niño se infiltraba en pleno acto de independencia en los almacenes de sonrrisas amables que se abrian a los bueno trabajadores. Ojos locos de pasion y lujuriosa victoria, el espacio se disolvia en su confianza sin tiempo. Sus pasos mariados de tanto bailotear, se alborotan y tropiezan sobre la ira del idiota. En su anelo de paz, de sobre mesa filologica, de quesos podridos y vinos picados evita el roze del suelo y retoma sin suspiros el agua de la vida.
En esa sopa de cuerpos sudando palabras una joven, de dulces melodias, pulida en oro blanco se sumergia en el muro opaco y graso del metro sumbmarino. Guardando letras, palabras, ideas, imagenes y sentimientos sus ojos se destruian y comprimian, colando sonidos y fantasia. La telerealidad acapara por completo el panorama. Y los minutos se diluyen como el azucar de este cafe.
Buscaba poner en riesgo todo, algo profundo, algo limite. Luego se daba cuenta de lo que pasaba y se quedaba tieso como la pared misma, estatico y sin nada que decir. Mirando el reflejo de las personas sobresaliendo entre la mugre de los vidrios, de sus vidrios, de esas diafanidades de la vida que le hacian ver el cielo tan claro como el agua.
Estoy loco. - Y eso lo tranquilizaba, como si estar de alguna forma le hiciera estar realmente de esa forma. Jugando, disparandose al abismo de las palabras. Soy un genio, que aburrido de ser... No puedo ser un genio! No puedo ser un genio?... Soy un genio - replicaba como bucle - y todo lo puedo hacer desaparecer. Todo puedo hacer aparecer, todo puedo hacer. Todo, soy un genio.
"Alli en esa distancia esfimera de balcones muertos, de cigarros y cafe seco. En esos instantes las diafanidades de la vida se presentan como soles de verdad. Matilde habia de seguir luchando, su historia habia desaparecido entre los almanaques pero aun asi ella poseia ahora..."
Entre los minutos muertos, tendidos al automatismo de los rieles gelidos, el ruido de un motor ansioso por partir marca su paso. Silencio. Solo silencio. Murmullos, paginas que se disuelven entre los dedos y el aire de su dansa atravezando sus oidos. El muro graso y gris solitario y humedo, anuncia el pronto alivio de aquel incomodo toser.
Soy - El miedo acorralaba en esa esquina, apretaba su menton y enfocaban su mirada - Eso esta claro, ante todo estoy aqui siendo. Siendo parte de esta coalicion y solo puedo seguir siendo hasta dejar de ser. Soy, todas aquellas cosas que soy. Soy la poesia y el arte, la maxima expresion de furia o calma. Soy la necesidad! - en la clarividencia de esta cuestion, el miedo se trastocaba. Los hilos del discurso buscaban un cuerpo del delito - El sexo, soy la razon de tu placer... Te deseo, te desnudo, te cojo, te uso. Te dejo aqui en esta parada y al salir, al irme caminando y siendo, cosa principal, me fumo tu deseo y el mio. Me sumo al espeso frio que endormece, o adormece, o ensueña y me olvido. - como cada bucle de su vida, el final era un sueño que daba inicio al principio.
Las pinzas vidriadas de aquel gusano hermetisaban el hambiente. En su estomago los ingredientes del sistema rechinaban en plena accion. Una vez mas el fuelle conector era desdicha de reflecciones sin sentido. Todo el bucle se repetia nuevamente.
Espeso, denso, cuajado en su unico idioma, egolico, agonico, estupido, inutil! - esta vez los juegos de palabras implicaban una sumatoria de adjetivos relacionados a su autoconciencia. Esta vez el dia seria un nublado e incesante repetir.
Las puertas plateadas y blancas del metro se juntaban subitamente. Nuevamente el recorrido, nuevamente el silencioso, espacioso, aturdido recorrido. Las escaleras a continuacion de la vereda, las maquinas expendedoras de boletos aun encendidas, mejor dicho nunca apagadas. Los vidrios plastificados y las multiples entradas y salidas con sus pequeñas puertas retractibles. El bolsillo izquierdo y la billetera siendo apretada por los dedos frios. Pasa el paquete de cuero sobre el sensor y la pantalla marca "abonnement valide". El suelo gris y el un cuadro de algun artista olvidado. El suelo gris y mas gris aun el suelo que miraba.
Un anciano perdido entre la multitud de la madrugada, buscando algun loco o tonto para hablar. Se desabrochaba el saco y se disponia a usar un asiento, sedido por una mujer que lo miraba con ternura, como si aquel hombre anciano fuera la imagen viva de su padre muerto.
Pero no hay nada que contar ahi! Por que seguir mirando a los demas?! No hay nada interesante en este mundo. Horrible, espelusnante, absurdo, horripilante, angustiante, completamente fuera de las espectativas. - la repeticion era suero de hospital, placebo nutricional, agua bendita era el momento de mas neutralidad en el caos.
La pantalla ubicada en el techo del metro indicaba la hora y el tiempo que faltaba para que este pasara. Todos miraban ese simbolico vacio para escapar de mirarse y asi no sospechar en vano. Las horas pasaran, entre los mismos simbolos, pasaran, los ojos se reuniran, todos entre las misma cosas y explotaran. Poco interesa si quedan dos minutos, tres o si el gusano podrido y su daga de costumbre llega. Interesa que ahi, donde colicionan las miradas los ojos se fusionen en la impaciencia de existir en vano.
Basta! - grita en su interior, con silenciosa mirada. Basta, basta... - repite en decremento de si mismo, con verguenza inmanente y descarada. Repite para recordar que habia dicho. De que sirve hablar de ti, si lo que deseo es hablar de mi, hasta el ultimo momento solo me deseo a mi. Mi cuerpo es el altar de mi egoista idea, esa que se construyo en mi. Revolcandome sobre mis celulas muertas, no pierdo nada de mi. Nada. Te deseo - firme y alto, sus ojos se reposaban en el suspiro calmo de alguien. Te veo, te desnudo, te respiro respirandome - perdio, solamente perdio. Y luego te soy, me convierto en mi siendo ti. Me fugo entre las horas y creo que al fin.
La pantalla ubicada en el techo del metro indicaba la hora y el tiempo que faltaba para que este pasara. Todos miraban ese simbolico vacio para escapar de mirarse y asi no sospechar en vano. Las horas pasaran, entre los mismos simbolos, pasaran, los ojos se reuniran, todos entre las misma cosas y explotaran. Poco interesa si quedan dos minutos, tres o si el gusano podrido y su daga de costumbre llega. Interesa que ahi, donde colicionan las miradas los ojos se fusionen en la impaciencia de existir en vano.
Basta! - grita en su interior, con silenciosa mirada. Basta, basta... - repite en decremento de si mismo, con verguenza inmanente y descarada. Repite para recordar que habia dicho. De que sirve hablar de ti, si lo que deseo es hablar de mi, hasta el ultimo momento solo me deseo a mi. Mi cuerpo es el altar de mi egoista idea, esa que se construyo en mi. Revolcandome sobre mis celulas muertas, no pierdo nada de mi. Nada. Te deseo - firme y alto, sus ojos se reposaban en el suspiro calmo de alguien. Te veo, te desnudo, te respiro respirandome - perdio, solamente perdio. Y luego te soy, me convierto en mi siendo ti. Me fugo entre las horas y creo que al fin.

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