En que cuadros he de quedar, en cuantas palabras nos definiremos: el uno con el otro, el otro con el uno, ese amigo con esa amistad.
El olor de los jamines que se proyecta hasta mi ventana, ese mismo perfume que me despierta en ansias. O Cristo tu omnipresencia en este invierno interminable.
A cada centimetro que me veo inmerso, estalla un sordido sonido a Libertad. El grito de las madres, las rias de niños muchos, los hombres furiosos, el lanto de los muertos en vida. La pasion de mis manos tremulas.
Luego de vos no hay mas que un susurro constante, una bella maquinaria imaginaria. El rencuentro cn la obsolencia de nuestras palabras. Esquemas indeterinados que nos proyectan a una solucion rancia.
Mas nos muestras, oscura diafanidad de muerte el insesante y constante fluir. Jarras llenas de tu gustosa vida empalagan los ojos mas acusativos del amor. De ellas beberemos tu insipido final.
Dejarias que el tiempo sea tu aliado, pero la impiadosa vanidad de ser cucluye tambien y el poder se escapa. Cual roce con tu dulce metafora humana nos revientas desde el placer.
En donde voy a quedar, en tus manos ardientes, en tu brillo esperanzador, en mi? En que lugar te vere, en cuantas obras mas seras inspiracion?
Ya nada es como solia ser. Ya todo estamas claro. Ya es profunda la herida que habiamos creido curar. Hoy tu brillo es signo de mis horas mas pesadas y tu mañana es parte de esta melodia agotadora.
El olor de los jamines que se proyecta hasta mi ventana, ese mismo perfume que me despierta en ansias. O Cristo tu omnipresencia en este invierno interminable.
A cada centimetro que me veo inmerso, estalla un sordido sonido a Libertad. El grito de las madres, las rias de niños muchos, los hombres furiosos, el lanto de los muertos en vida. La pasion de mis manos tremulas.
Luego de vos no hay mas que un susurro constante, una bella maquinaria imaginaria. El rencuentro cn la obsolencia de nuestras palabras. Esquemas indeterinados que nos proyectan a una solucion rancia.
Mas nos muestras, oscura diafanidad de muerte el insesante y constante fluir. Jarras llenas de tu gustosa vida empalagan los ojos mas acusativos del amor. De ellas beberemos tu insipido final.
Dejarias que el tiempo sea tu aliado, pero la impiadosa vanidad de ser cucluye tambien y el poder se escapa. Cual roce con tu dulce metafora humana nos revientas desde el placer.
En donde voy a quedar, en tus manos ardientes, en tu brillo esperanzador, en mi? En que lugar te vere, en cuantas obras mas seras inspiracion?
Ya nada es como solia ser. Ya todo estamas claro. Ya es profunda la herida que habiamos creido curar. Hoy tu brillo es signo de mis horas mas pesadas y tu mañana es parte de esta melodia agotadora.

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