Hoy despierto entre magnéticas conjeturas de llegar a horario. Cercano a perderme entre las manos de la costumbre. El día y sus mañanas se van olvidando de mi.
En la cadencia de una sonora compañía. Metáforas se esparcen como gotas de deshielo. Y la obsesiva temporalidad. Entorno al mundo crudo, infieles pronósticos. Y el derrumbe amigo de mis amigos. Y el herrumbe de limadas oportunidades. Es como tener el taller lleno de gasoil y no prenderle fuego.
Aquí es? dónde está la cadencia transformada en miedo? La musica, me asusta estar lejos de mis sueños. Y en ese miedo, el aura de supermentes. Y el frustrante frenesí de la constante maquina que oprime toda oportunidad de gloria.
Un obrero mas, un palurdo, la incompetencia. Un departamento rentado, en el ático de la ciudad. Una caja de cigarrillos en el suelo. Botellas y garabatos de ideas esparcidos entre la podrida comida. La guitarra entumecida y ondulada. Y la gravedad en un rincón. Años de nada, años de temerosas conclusiones.
Corro rápido y sonrrio, aunque esa sonrisa no quiera. Entro en la zona de la obligación, y tanto mas me muevo. Luego son tantas las cosas que hay, la cosa esa y eso de los organos. Cuestión de incertidumbres y oportunidades que se esparcen lentamente pero constante. Ecos de libertad, mi cuerpo es un templo vicioso. Entre el sol y la luna, entre tanto de tanto por decir.
En la cadencia de una sonora compañía. Metáforas se esparcen como gotas de deshielo. Y la obsesiva temporalidad. Entorno al mundo crudo, infieles pronósticos. Y el derrumbe amigo de mis amigos. Y el herrumbe de limadas oportunidades. Es como tener el taller lleno de gasoil y no prenderle fuego.
Aquí es? dónde está la cadencia transformada en miedo? La musica, me asusta estar lejos de mis sueños. Y en ese miedo, el aura de supermentes. Y el frustrante frenesí de la constante maquina que oprime toda oportunidad de gloria.
Un obrero mas, un palurdo, la incompetencia. Un departamento rentado, en el ático de la ciudad. Una caja de cigarrillos en el suelo. Botellas y garabatos de ideas esparcidos entre la podrida comida. La guitarra entumecida y ondulada. Y la gravedad en un rincón. Años de nada, años de temerosas conclusiones.
Corro rápido y sonrrio, aunque esa sonrisa no quiera. Entro en la zona de la obligación, y tanto mas me muevo. Luego son tantas las cosas que hay, la cosa esa y eso de los organos. Cuestión de incertidumbres y oportunidades que se esparcen lentamente pero constante. Ecos de libertad, mi cuerpo es un templo vicioso. Entre el sol y la luna, entre tanto de tanto por decir.

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