Como hace el cuerpo del hombre que no ve con los ojos, que no siente con el corazón que no habla con la boca. Como hace el, como busca el sentido, cuando la elocuencia de sus manos le adjudican cierta suerte, ese caminar sobre las nubes. Y después que ha encontrado la locura, sentada solitaria en los bancos de plazas del mundo entero, después de tropezarse tantas veces con las mismas piedras y no poder beberlas, con esa imposibilidad de absorber un algo. Como hace cuando la calma, que mira al espejo para reconocerse en la mirada suya. Una tenaz amenaza de seguir olvidando a su si mismo, como quien ya es dos para estar convirtiendose en varios mas, desgranados por tiempo y viento rosa. Es el miedo de ser el miedo mismo, un beso húmedo de humanidad en la mañana mas seca de los pensamientos. Es el olvidar de nuevo lo viejo y estar de nuevo en lo nuevo. Son esas lágrimas de quien mas allá de lo vulgar, como una cueva recubierta de punzantes dagas colgantes, tan próximas que se convierten en familia, en libertad, se encuentra en el suelo del humano. Claro que procura convertirse en el dueño de algo que le sea propio al hombre. Agarrar lo mas cercano que pueda del cielo, a los ángeles, del divagar sin fondo. Y valor que? Cien pájaros volaron en espiral hacia su ousia y a muchos los fusilo el amor, a otros el ego, muchos creyeron que volar recto era mas rápido y solo consiguieron el placer de otro. Es que tomar la píldora de la verdad nos transporta a una lapida con nuestro nombre, sin fecha claro, pero ahí estamos tendidos como el compost del curso natural. En tanto el pragma de la situación, ese sol que se enciende en el cuerpo cuando se aprende a vivir, desvanece entre lo que ahora si implica vida. La risa se empieza a esparcir como viento de montaña y es tan fuerte! Un bello semblante, un nueva forma de recurrir a los sueños, palabras tras palabras que se combinan pelean y aman se van plegando entre juegos. Que hay de la verdad? No nada de verdad por hoy, ni mañana, tal vez ayer la encuentres. Flexiones de un cuerpo rígido aun de gelatinosas sustancias, ipermutado entre jugos gástricos y glándulas sudorosas. Entre cuchillos salen tripas, cuerdas y cobardía. Quiero la verdad, quiero el tiempo, quiero mas de esas dulces palabras mas del lenguaje, necesito plasmarme en un vitral de orgullo y que cuando pegue el sol solo brille mi luz.

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